domingo, 18 febrero, 2018
Inicio » Actualidad » Una Copa que se atraganta
Una Copa que se atraganta

Una Copa que se atraganta

Es cierto que el Valencia CF siempre ha sido catalogado como un equipo “bronco y copero”. Un equipo al que no se le da mal la competición del KO, pero, viendo el partido de ayer en Copa del Rey ante el Deportivo Alavés sería importante replantearse ciertas cosas.

Para los que tuvimos la oportunidad de acudir a Mestalla en un horario hecho de Copa del Rey a la medida de Madrid y Barça, y para los que pudieron ver el partido desde casa (al menos ganaron el hecho de estar más calientes), la primera parte del partido fue un ejemplo perfecto de todas las debilidades que tiene el Valencia esta temporada. El de ayer fue, sin duda alguna, el peor partido en todas las competiciones en lo que llevamos de temporada.

El “milagro” que ha hecho Abelardo con el Alavés tiene un gran mérito después de ver lo que le ha costado al club vasco salir de los puestos de descenso. Pero realmente no es tan milagro. El técnico gijonés ha hecho desde que ha llegado al equipo lo mismo que le hizo conseguir que el Sporting subiese a primera no hace mucho: Solidez defensiva y transiciones rápidas en contraataque, ¿os suena? Eso mismo es lo que hizo ayer el Alavés desde el minuto 1. Mucha presión para que no sólo no jugase el medio campo con fluidez, si no incluso ante nuestra defensa, la salida por bandas o que el primer pase de cualquier jugador no fuese cómodo. Si a esto le sumamos que en dos pases, tanto Guidetti como Sobrino se plantaban con peligro en el área rival, ahí tenemos todo el problema. Al Valencia le jugaron como se supone que debe de jugar el propio Valencia.

Mal que nos pese, conseguir que el club de Mestalla no juegue cómodo es mucho más fácil de lo que parece. Abelardo lo tuvo claro. Sobrino no sólo atacaba con facilidad, si no que no permitió que Parejo pudiera hacer que circulara el balón como quiere. A eso le sumamos el asedio a Guedes con faltas de tarjeta una tras otra. Tanto él delantero, Rubén Sobrino, como Pina estuvieron especialmente intensos al corte en medio campo. De hecho, si el árbitro hubiese sido justo (algo que es actualmente Ciencia Ficción) algún jugador del Alavés debería de haber acabado la primera parte con tarjeta. Es tan cierto que Pina pudo ser expulsado por un claro penalti a Paulista, como que los de Abelardo podrían haber acabado 0-2 la primera parte con total claridad y justicia si Sobrino no hubiese fallado una oportunidad a puerta vacía, o Hernán Pérez no hubiese dado al palo en los primeros minutos del encuentro.

afpfotografos

Por fortuna el Valencia tiene dos efectivos que están por encima del resto. Don Marcelino García Toral, y una afición espectacular.

El Valencia salió con más intensidad los primeros 15-20 minutos de la segunda parte. Justo hasta que Sobrino se inventó un zapatazo que metió por toda la escuadra sorprendiendo a Jaume. Uno de esos goles que salen pocas veces ya que el mismo jugador reconoció posteriormente que chutó así porque estaba tan cansado que no tenía fuerzas para más.

El gol de sobrino poniendo el 0-1 en el marcador fue la gota que colmó el vaso en un partido lleno de despropósitos. En ese momento fue la afición la que dio un golpe sobre la mesa y consiguió despertar al equipo con un Kondogbia que empezó a demostrar lo que es un stopper y una defensa que dejaba de dudar tanto. Tras eso fue Marcelino quien demostró que sabe leer perfectamente los encuentros, y después de haberles leído la cartilla en el descanso hizo los dos cambios que necesitaba el equipo. Sacó a un indolente Pereira que poco o nada había aportado por Rodrigo, un jugador que demostró que está en su mejor momento tanto en lo que aporta al equipo combinativo como en cuanto al gol. Al sacar al hispano-brasileño dejó a Guedes, muy flojo en la primera parte, por banda derecha, y al propio Rodrigo por banda izquierda, lo que aportó mucha movilidad al ataque y posibilidades de combinación que hasta el momento no habíamos encontrado. De esta forma llegó el primer gol del Valencia de la mano de Guedes que chutó a puerta engañando a un Sivera que no pudo atajarlo. El segundo cambio, Vietto por Mina, también ayudó a refrescar la delantera y a romper más entre líneas. De hecho, el pase de Mina fue decisivo para el segundo gol, obra de Rodrigo, que dejó el partido de vuelta de Copa algo más abierto de lo que estaba con el empate.

afpfotografos

Ya en los últimos minutos, el árbitro expulsó a Diéguez justamente después de una nueva fuerte entrada a Guedes. A pesar de eso no supimos aprovechar los minutos restantes en superioridad numérica que el Alavés sí supone jugar a su favor con interrupciones contínuas.

En resumen, el Alavés supo desde el primer minuto que estaba jugando un partido de Copa, y que, después de hacer un gol al Valencia tenía un guión diseñado a la perfección. Los goles fuera tienen precio de oro. Como después señaló muy bien Marcelino en la Rueda de prensa, el equipo salió al campo pensando que ya estaba en semifinales. El 2 a 1 da una ligera ventaja al Valencia en una Copa del Rey que se ha propuesto romper estadísticas y dar posibilidades a los menos favoritos. Queda una semana para ver si el Valencia merecerá jugar una semifinal, o deja de ser ese equipo “bronco y copero”, ya que sin intensidad y presión, nos convertimos en un equipo fácil de batir y predecible, o mejor dicho, un equipo tan mediocre como el del año pasado.

 

 

 

 

Acerca de Pablo Catalá

Pablo Catalá
Al final, la esencia no está hecha solo de victorias. El camino es lo importante... Valencianista, escritor, profesor, parte de un sentimiento que nos une a muchos. Sígueme en @pablogueado

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.