viernes, 20 octubre, 2017
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COLLEJOMETRO: Santos. Tuercebotas de Oro

COLLEJOMETRO: Santos. Tuercebotas de Oro

Después de una semana de gintonic, cachimba y casalla por parte de algunos, había que ir a Mestalla para pasar el trámite de ver la vuelta del partido de la Copa del Rey contra el Leganés. Después del 1-3 en el partido de ida, parecía que podía plantearse como un partido para reconciliar, al menos en cuanto a goles e imagen, a los jugadores con la afición… pero como siempre, nada de eso pasó.

Un estadio casi vacío, con más entradas regaladas que compradas, con mucho frío en las gradas y en el espíritu valencianista, el equipo saltaba al terreno de juego también con pocas ganas de jugar. Había que salir a por la Copa, pero había alguno que otro que ya había hecho eso noches anteriores y ahora no ocupaba ni un sitio en el banquillo. Un partido soso como cualquier otro y, aún siendo uno de los pocos equipos contra los que el Valencia ha podido sacar los tres puntos, no se vio un partido donde los locales fueran superiores.

El partido pasó sin pena ni gloria para la afición, que estaba más atenta esperando el descanso para ver el típico espectáculo detrás de la portería por parte de algunos y para poder escuchar, al menos quince minutos, a los suyos animar. Porque sí señores, en Mestalla no se anima. El resto del partido, Mestalla podía considerarse más un velatorio que un partido de fútbol. Parece ser que las fiestas de Parejo tienen más encanto que los partidos de clasificatoria para los octavos de la Copa del Rey, aunque claro… Para eso no hace falta mucho.

El partido dejó pocos detalles que resaltar. Lo mejor del partido para los ches fue el resultado, un 2-1 que les ponía en la siguiente fase de la Copa, conservando la esperanza de poder lavar la mala racha en Liga con una buena imagen en esta competición. Pero sin embargo, no quiero acabar sin poner de relevancia la calidad de un jugador. Un jugador capaz de hacer una rabona en medio del área y que segundos después le rompan la cintura en una clara ocasión de gol. Es de mérito sacar el balón con una filigrana cuando el rival te está presionando; sacarse una rabona de la manga para dejar a Mestalla con la boca abierta. Sí señores, Aderlan Santos no es solo una cara bonita, este tío saber hacer rabonas, démosle el Balón de Oro que a otros se lo dan por mucho menos.

Cuando medio Mestalla buscaba ya el bonito regate de Santos, él mismo se encargó de bajarse del Olimpo. ¿Cómo? Pues haciendo lo que a todo mortal nos puede pasar, dejándose romper la cintura por un quiebro perfecto de Machís dentro del área valencianista. Porque sí señores, Santos también es persona, también se equivoca y se deja humillar para ver que no todo en él es rabonas y cuerpo atlético correctamente trabajado. Sí señores, Santo es mortal y no la reencarnación del mismísimo Pelé. Me quedo con su mano al aire pidiendo perdón. ¿Perdón por qué Santos? ¿Por qué pides perdón si solamente eres malo? Ay Dios mio, cuántos sufrimientos nos va a traer este hombre. Capaz de lo mejor y lo peor… Después de Senderos, este hombre ha heredado un don, el don de romper dorsales. Pobre Ayala cuando vea en lo que ha quedado su número 4.

Feliz Navidad a todos y que la suerte nos acompañe en 2017.

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